Ella misma os lo contará ; )

Un día cuando era aún niña, acompañé a mi padre de pesca. Mientras él estaba el la orilla, yo vi a un pequeño conejo blanco entre la nieve y lo seguí.
El conejo era mucho más rápido que yo, y vi como se metía en una hendidura de una gran pared de piedra. Por suerte como era pequeña, yo también cabía.
Al entrar no había rastro del conejo, pero sin embargo aquel lugar era muy hermoso, pues había unas piedras moradas, que al reflejo de la luz que penetraba entre las paredes de la cueva, tenían todo de ese hermoso color lila.
Paseé por este hermoso lugar, y cuando me quise dar cuenta estaba a varios metros de profundidad y perdida entre todas las cavernas.
La luz iba siendo cada vez menor, y el frío mayor. Estaba cansada y ya a penas se veía, por lo que decidí echarme a dormir.

Caminé por aquel lugar, pero era diferente a como lo recordaba. El hermoso color lila ya no se reflejaba, tan solo había algunas pocas piedras.

Sobrevolándoles, les amenacé, y no tardaron mucho en salir huyendo dejando allí parte de sus instrumentos. Entre ellos había una mochila, y dentro encontré un libro de anotaciones en el que ponía: "Expedición de Amatistas, Grupo 23. Región Norte"

Según esto había muchos más grupos distribuidos que robaban estas piedras, las Amatistas. Yo había muerto allí, embriagada por la belleza de estas piedras, y ahora había resucitado para ser la Guardiana de las Amatistas alrededor de todo el mundo.
Imágenes, personaje y textos creado por mi